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El agua:el interés de apropiarse .

El país tiene bajo su suelo, bajo su agua, más agua. Mucha. Junto con Brasil, Paraguay y Uruguay comparte el Acuífero Guaraní, el tercer reservorio de agua potable más importante del planeta. La capacidad y calidad de la potencialidad del agua argentina la están evaluando organismos internacionales. Mientras, nadie habla del agua y todos, del terrorismo; se acusa a la Triple Frontera –de Argentina, Paraguay y Brasil– de albergar terroristas. La acusación sería un trampolín para que en un futuro no tan lejano tropas –no tan inimaginables– ingresen a la Argentina con el objetivo declarado de combatir el terrorismo y el interés –no asumido– de apropiarse del agua.“Las próximas guerras no van a ser por el petróleo, como Irak... las próximas guerras van a ser por el agua”, sostiene el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
Jamás se insistirá lo bastante en que ‘el agua es vida’ ni en que la sociedad humana afronta una crisis del agua ante la que se impone actuar desde ahora mismo para evitar privaciones, sufrimientos y tal vez conflictos en el futuro”. La advertencia no es global sino que nos toca a la puerta. Argentina tendría en su territorio una gran mina de oro o un enorme pozo de petróleo: el agua. Se llama Acuífero Guaraní y podría llegar a abastecer de agua durante 200 años a casi toda la población mundial.
Ya en el año 2000 se advertía que el agua iba a ser la gran ausente durante el siglo XXI. En el documento “¿Hay suficiente agua?”, elaborado por la Unesco y la Organización Meteorológica Mundial, se subrayaba: “La disponibilidad de agua dulce es uno de los grandes problemas que se plantean hoy en el mundo y, en algunos aspectos, es el principal. Durante los próximos 50 años los problemas relacionados con la falta del agua o la contaminación de masas de agua afectarán prácticamente a todos los habitantes del planeta”.
En realidad no es que el mundo se vaya a convertir en una multiplicidad de arena sin oasis, sino que el 97,5 por ciento del agua es salada, el 2,5 por ciento del agua dulce está congelada y apenas el 0,26 por ciento del agua dulce es accesible para el consumo, según datos de Unesco. Mientras que el actual consumo de agua es desaforado y desequilibrado –porque en Estados Unidos el consumo medio de la población es de 600 litros diarios y en los países del sur, de 20 litros, según estimaciones del Primer Foro Alternativo del Agua– se calcula que en el 2025 entre 3500 y 7000 millones de personas (en una población proyectada de 8 mil millones de habitantes) sufrirán la falta de agua.
En este contexto, apenas en 15 años la posesión de agua va a ser más valiosa que el trigo, la carne, la leche, la soja y hasta que el petróleo o el gas. La Argentina pareciera estar en el mapamundi de los afortunados países con más recursos de agua potable, aunque hasta ahora no se conoce exactamente si esa predicción es cierta y, si es cierta, con cuánta agua dulce estamos contando. Aunque, a veces, ser afortunados en recursos no quiere decir que podamos aprovechar esa fortuna. Pero, si esa bendición dulce existe, está en el Acuífero Guaraní.“Los estudios realizados hasta hoy sostienen que el Sistema Acuífero Guaraní (SAG) tiene una superficie aproximada de 1.194.000 kilómetros cuadrados de los cuales 839.000 corresponden a Brasil (10 por ciento de su territorio), 226.000 a Argentina (6 por ciento), 71.700 a Paraguay (18 por ciento) y 59.000 a Uruguay (25 por ciento). En Argentina, sus aguas corren por debajo de las provincias de Misiones, Formosa, Chaco, Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos. La extensión del SAG es similar a la de los territorios de España, Portugal y Francia juntos. Su volumen se estima en unos 55.000 kilómetros cúbicos de agua potable y su nivel de recarga anual es de entre 160 y 250 kilómetros cúbicos”, explican los periodistas Maximiliano Martínez y Martín Latorraca en la nota “La sed de apropiarse del agua”, de Le Monde Diplomatique, de agosto del 2005.
“El Acuífero Guaraní tiene estimativamente un volumen de agua almacenada de 40.000 kilómetros cúbicos, es como si una cisterna de agua tuviera como base el equivalente en su superficie a la Capital Federal. Por eso, se calcula, que podría darle agua a 6000 millones de habitantes durante 200 años, a un ritmo de 100 litros por día”, gráfica Miguel Auge, doctor en geología y profesor de hidrogeología de la UBA.
En 1994, Auge junto a otros investigadores de la UBA, de la Universidad del Litoral y de facultades de Brasil y Uruguay, comenzaron a pedir fondos para investigar un dilema que la Argentina todavía no conoce: ¿cuál es exactamente la capacidad de agua potable del Acuífero Guaraní? “Necesitábamos seis millones de dólares (un millón y medio por país), pero los gobiernos no nos dieron los fondos y en el 2000 apareció el Banco Mundial con 27 millones de dólares. Ahí nos dieron una patada y nos dejaron de lado. Ahora ellos se van a quedar con la información y hacen lo que quieren”, critica.
En noviembre del 2001 comenzó el proyecto financiado por el Banco Mundial con la participación de universidades públicas y privadas y otros organismos. Leticia Rodríguez, directora del programa Desarrollo Metodológico para la evaluación de la recarga y la vulnerabilidad del Sistema Acuífero Guaraní en Argentina y Uruguay, desmiente que la riqueza en agua de Argentina sea tan alta. “Se ha difundido que este acuífero constituye una reserva de agua dulce de excelente calidad capaz de abastecer a la población mundial. Estas cifras están siendo desmitificadas por el avance de las investigaciones en curso y la información que en ellas se genera. En Argentina se han encontrado aguas con buena calidad en algunas perforaciones, en cambio otros sectores del mismo acuífero contienen aguas con altos contenidos de sales”, le dijo a Le Monde Diplomatique. El geólogo Auge refuta el fin del sueño del Acuífero Guaraní. “De cualquier manera, aunque nos hayamos equivocado mucho, el Acuífero Guaraní tiene un enorme valor en el siglo del agua, en donde los pueblos que tengan agua se van a desarrollar y los que no van a quedar subordinados”.
“El conocimiento es poder –remarca Mausi Martínez–. Nosotros tenemos grandes problemas económicos y de repente aparece el Banco Mundial con plata para trabajar en un proyecto hídrico, pero piden ciertas modificaciones en las leyes a favor de inversiones privadas y de privatizaciones. Es mentira que nos donen dinero desinteresadamente. Es muy difícil meterse con ellos y suponer que eso no va a generar futuras presiones.”
–Hay investigadores que dicen “paren, a lo mejor el potencial del Acuífero Guaraní no es tan maravilloso como ustedes dicen”.
–Esas son pavadas. De una manera o de otra, ese recurso sirve. Hay zonas donde el agua es dulce y, si no lo es, por la potencia que tiene (sale como un chorro de soda) se puede usar como energía.
–La acusación es que se exagera el valor del acuífero y, por lo tanto, también el peligro de que puedan venir a usurparlo.
–Como dice Charly García: “Si no estás paranoico es porque estás desinformado”. Yo vengo de Paraguay y ahí ya están las tropas norteamericanas con inmunidad diplomática. Los funcionarios dicen que los militares vienen a hacer tareas sociales, como combatir el dengue. ¿Por qué? ¿Qué saben los norteamericanos más que nosotros del dengue? ¿Qué va a hacer un yanqui armado? ¿Les va a tirar un tiro a los mosquitos? ¿Ellos están dispuestos a que los soldados argentinos los ayuden a combatir las hamburguesas que les provocan una epidemia como la obesidad? Es una locura. No creo que los ejercicios militares estén destinados exclusivamente a saquearnos el agua, nunca las cosas son tan directas ni tan obvias. Pero sí creo que es una manera de tener controlada la región.

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