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Cuantos han viajado al VALLE SAGRADO INKA, MAGICO Y MISTICO

Desde los cuatro puntos cardinales del Planeta he visto gente y más gente, es hoy un boom turístico; los he observado de todas las edades, raza y sociedades. Todos recorren los paisajes externos de ese mundo tan especial y único, se maravillan de su belleza formidable y sus magnificencias arqueológicas y antropológicas; sus santuarios únicos e irreproducibles. Pero pocos, lamentablemente muy pocos, perciben LO OTRO, eso que está en el onocimiento ancestral de todo un pueblo, mítico y ceremonial, que ha conservado como
ninguno, su forma intacta y auténtica, a través de más de 500 años, que vivimos y sentimos profundamente en las ceremonias que hacemos en nuestros asiduos viajes que se acercan ya a los cincuenta en veinte años. Increíble y maravilloso.Esta CULTURA PANANDINA apoyada en su metafísica de la COSMOVISION ANDINA ha sobrevivido al mentado progreso y evolución civilizadora, a las plagas y pestilencias, a las guerras y a la conquista occidental.Y está allí porque es una FILOSOFIA Y METAFISICA DE LO SAGRADO. QUE VIVEN Y SIENTEN SUS POBLADORES EN SU SER MAS INTIMO; nuestros viajeros que pasan ya el millar, lo perciben en su felicidad, su sonrisa permanente, en sus palabras sin gritos,
en su sencillez y humildad, en su amabilidad de atención, en su vocación de servicio al semejante.
Es una tradición que se identifica con lo Divino, como un hecho de todos los días, natural y espontáneo, porque DIOS ESTA EN LA NATURALEZA.El varón y la mujer son entidades vivientes que están posados sobre una GRAN MADRE AMOROSA, la Pacha Mama, la Madre Tierra, que recibe minuto a minuto, segundo a segundo, la APOYATURA PATERNAL DEL SOL. Ellos, los aborígenes andinos, conocen también, milenariamente, el romance eterno y bello de MAMA LUNA Y PAPA SOL, en su encuentro desencuentro del Día y la Noche.En esos 125 kilómetros del VALLE SAGRADO DE LOS INKAS, desde la capital imperial, QOSQO, el ombligo energético del Planeta, a la MONTAÑA VIEJA, Machu Picchu, con esa arteria de agua llamada Vilcanota, río sagrado o el españolizado Urubamba, todos viven y sienten la CONCIENCIA DE LO DIVINO, imposible de acceder directamente por nuestra
cultura occidental.Tenemos que sentirnos felices y congratulados, “los blancos”, que podemos captar,
el fabuloso viaje interior por los dominios de la conciencia, en el cual podemos explorar  arquetipos y símbolos de la METACONCIENCIA.El psicólogo occidental o el ser humano común “del progreso y el materialismo” exploran la mente del afuera hacia adentro, con el yo, la personalidad y el pensamiento, en primer plano. Los andinos hacen el viaje en el sentido inverso, buscando y hallando un NUEVO ESTADO MENTAL, con experiencias subjetivas que tienen la maravillosa habilidad de “NO DEJARSE ENGAÑAR POR ELLAS”; hay realmente una pureza de intenciones tal, así como una finalidad, en las cuales sus experiencias mentales llevan implícitas la VOCACION DE SERVICIO, tan notoria, y la permanente sonrisa del DARSE CUENTA; ellos saben, nosotros solo conocemos.Cuando estamos allá, en el Valle Sagrado, en cualquiera de sus templos, Sacsaywaman, Quenqo, Amarumachay, el Templo de la Madre Luna, Tambomachay, Pisac, Tipon, Ollantaytambo Machu Picchu, Huayna Picchu, o cualquier otro, todos tomados de las manos, en una ronda circular energética, con nuestras piernas en V o cruzadas y el torso erguido, estamos quizás, en un tiempo lineal de tres horas, pero cuando abrimos los ojos, ha pasado sólo un minuto, un pequeño lapso de la eternidad.Y siempre despertamos renovados, con mil vivencias internas; el paisaje nos parece otro, sonreímos, nos abrazamos, lloramos y reímos, porque hemos empezado a comprender otro ser, otro estar, que es mucho más ser, que permanecer.
Somos las Marías, Ricardos, Lilianas, Pedros, Marianas, Robertos, Teresas, Fabios, Sofias, Adrianas de siempre, pero empezamos a sentirnos otros; brota la sonrisa desde el adentro, y no la hipócrita. Vemos a nuestros semejantes, como compañeros de vida; podemos sentir el Amor y no solo el querer; por eso sale el profundo llanto, oculto durante años y el abrazo fraterno, fuerte y potente, que tanto necesitábamos expresar.Con estas ceremonias y rituales, alimentamos nuestra mente, la fortalecemos y nuestra intuición comienza a fluir como un río caudaloso, que estaba apretado por unas riberas fuertes y duras, que llamamos raciocinio y pensamiento.Cuando comenzamos en nuestros viajes grupales con la ceremonia de los CUATRO VIENTOS o a los CUATRO APUS, empezamos a vivenciar el acercamiento a los cuatro caminos que nos lleva la vida.Con nuestras hojas de Coca, formando el trígono, nos dirigimos hacia el Viento del Sur, para despojarnos del pasado. Cuando viramos hacia el Oeste, tenemos que enfrentarnos a los miedos y superarlos. Miramos al Norte, para tratar de aprender la sabiduría, tratando solo de acercarnos
a ella, de atisbarla y saber lo inconmensurable que es, pero a la cual podemos acceder, si seguimos
el camino correcto, el del tronco del árbol y no el de las ramas, como ha hecho el occidente. En el Este está la adquisición de precognición y videncia, dos hechos paranormales distintos y que muchos confunden permanentemente. También percibimos, en su real dimensión, las presencias positivas y negativas, sin preconceptos, sin tabúes ni ataduras, a los que somos tan proclives en estos tiempos del afuera, y no del Adentro.Cuando terminamos nuestra ronda personal, acompañados con la Mama Cuca, que el ser humano
occidental ha transformado químicamente en el peor veneno que existe en la actualidad, llegamos
a casa, al UNO MISMO, al TODO Y AL PRINCIPIO; llegamos para partir de nuevo, como siempre,
en esta meta vital de intentar ir subiendo los peldaños de la GRAN ESCALERA DE LA SABIDURIA.
Conocer y paladear, internamente, el otro lado de las cosas, lo interno y sublime, debería ser una
tarea a cumplir, por todos los seres que vivimos en este mundo, tan caótico como también esperanzado.
Aún resuenan en mis oídos las frases de mis compañeros de aventura de estos últimos veinte años que me expresan en cada reunión final que hacemos en Qosqo.
“PERU ES UN ESTADO DE CONCIENCIA”, me dijo una mujer cinematografista que nunca había ido
a esos lugares; “ESTAS SON LAS SUPER VACACIONES” indicó una estudiante de psicología,
que vivió experiencias realmente únicas;“SIEMPRE SUPE QUE DOS MAS DOS ES CUATRO, HOY SE
QUE PUEDE SER 3,80 O 4,20” expresó un Dr. en Ciencias Económicas que desató muchos nudos en
el Intiwatana de Machu Picchu;“TENIAS RAZON FABIO, LA VIDA ES ANTES Y DESPUES DE PERU”, me confesó una escéptica mujer de la Provincia de Buenos Aires.
Tu, mi lector, de siempre y del ahora, quizás me acompañes a este sitio mágico y se, estoy seguro
de ello, que vivirás esta hermosa experiencia junto a nosotros, pidiéndote, que no solamente
te deslumbres con su bellísimo paisaje, realmente estupendo, ni con los Templos increíbles que
conocerás, sino que vivas y sientas, ceremonialmente, los 125 kilómetros de Naturaleza y
Santuarios, portadores de un conocimiento ancestral y mítico que, si te lo permites,
lo traerás en tu corazón, en el adentro de tu mundo espiritual. Y… serás el mismo,
pero otro, diferente, distinto; lo notaran tus allegados, tus afectos, porque
HABRAS EMPEZADO A DARTE CUENTA DE CUAL ES LA VERDADERA VIDA, Y SU REAL
SENTIDO La vida, tu vida, es una aventura maravillosa, que no sabemos disfrutar y
que cada vez mas siento, que es hermoso vivirla
Quien te escribe, que como buen sagitariano ha recorrido muchísimos países del mundo, pero solamente hay un lugar al que siempre regresa.
EL VALLE SAGRADO DE LOS INKAS, del mágico y mítico PERU.

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